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19/08/2008NoticiasPágina: 38-40/Nº 1651

El país hoy, según el establishment

16/08/2008

FIESTA BLAQUIER

Fue la reunión del empresariado más top de los últimos años. El editor de Economía la cuenta desde adentro. Business y Gobierno.

Está a punto de cumplir 81 años y desde hace 56 conduce el complejo agroindustrial Ledesma que acaba de festejar su centenario. Es uno de los tres empresarios más ricos de la Argentina, junto a Paolo Rocca y Gregorio Perez Companc, y sigue el frente de una de las pocas empresas sobrevivientes de capital nacional capaz de generar ventas por 1.500 millones de pesos al año. El excéntrico millonario Carlos Pedro Blaquier -filósofo, abogado y miembro de la Academia Argentina de la Historia- siempre fue un cultor extremo del bajo perfil. Esta vez, sin embargo, se dio el gusto de convocar a lo más granado del establishment local en el hotel Alvear.

Su discurso terminó con un homenaje a los líderes agropecuarios Luciano Miguens y Hugo Biolcati, actual y futuro presidente de la Sociedad Rural respectivamente.

Toda una definición política.

Pero el clima que se respiraba en el megaalmuerzo del miércoles 13 era casi liberador.
"La lucha del campo me gratificó.

Ahora sé que este tiempo se acaba. Falta saber qué viene después de los Kirchner", se sinceraba, por ejemplo, Guillermo Alchouron, ex presidente de la Sociedad Rural y ex diputado menemista, siempre al frente de la Fundación Okita. Su visión era compartida -con distinto grado de radicalización- por figuras emblemáticas de otros tiempos aciagos, también presentes entre los 600 invitados especiales: José Alfredo Martínez de Hoz y Roberto Alemann, por ejemplo. A todo esto, Miguens circulaba entre las mesas como si fuera una estrella de rock, admirado por sus colegas: "Nos estamos preparando para una segunda vuelta, los productores siguen calientes y algunas buenas señales de Carlos Cheppi (el nuevo secretario de Agricultura) no alcanzan para dar soluciones. Me parece que en el Gobierno no saben qué hacer, nosotros sí". El dueño de una cadena de supermercados del interior dramatizaba por su cuenta y riesgo: "Algo tiene que pasar, porque si la Presidenta no hace nada, no llega a fin de año".

CALLAR O NO CALLAR. Los industriales aportaban sus propios dilemas al escepticismo.

"¡Qué lindo espectáculo dieron, muy instructivo!", le decía Cristiano Ratazzi, irónico, al vicepresidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren. Los dos habían coincidido en sus críticas públicas al INDEC y a la falta de credibilidad de sus cifras de inflación. Pero el presidente de la Unión Industrial, Juan Carlos Lascurain -mandado por el ministro Julio De Vido- había salido a cruzarlos y a acusar a De Mendiguren de estar preparando una presunta candidatura para el 2009 en una lista duhaldista. "Yo no me podía callar y dije las cosas como son -repetía el textil, indignado-. Lascurain es presidente de Fainser, una empresa que en pocos días más iniciará junto al Grupo Ronza la construcción de una central eléctrica en Villa Gesell de 90 millones de dólares que va a pagar el Estado". La denuncia la amplificaba a pocos metros de Lascurain, que compartía mesa con Luis Betnaza, de Techint, a fin de cuentas el mediador de la pelea y el que impidió finalmente que el titular de la UIA cumpliera su amenaza de renuncia.

¿Cuál había sido la novedad, en realidad? Una muy simple, aunque resulte un tanto retardada: que el grupo industrial más afín al oficialismo se había decidido a levantar la voz después de 20 meses de intervención del INDEC, acuciado ahora por el mal rumbo económico. "El campo nos dio una lección, hay que hablar y plantear las cosas antes de que sea demasiado tarde y, en todo caso, que el que crea que no hay inflación en el país que se atreva a decirlo a sus colegas a quienes se les cae el dólar y les suben los costos", decía otro de los miembros de la cúpula de la UIA, convencido de que "hay que salvar el modelo". Al menos, antes de que los Kirchner lo choquen. Por eso, menos Lascurain, calculan que sus negocios pagan ahora un costo inflacionario del 25%.

Igualmente, al final del almuerzo, Lascurain se abrazó con De Mendiguren.

Más allá de esta disputa, desde la visión de hombres clave de la industria de alimentos -como Luis Pagani, Pascual Mastellone, Alfredo Coto, Rodrigo Bunge, Luis y Jorge Gregorio Perez Companc (de Molinos), Francisco Firpo (Nidera) o Federico Braun (La Anónima)-, o a través de las perspectivas que trazan los habituales formadores de opinión de sus respectivos sectores -Jorge Figueroa Minetti, Juan José Bruchou, Eduardo Escasany, Guillermo Gotelli, Marcelo Mindlin o Aldo Karagozian, por ejemplo-, lo cierto es que el humor empresario promedio está preparándose para un tiempo declinante.

Son más o menos explícitos. "El mercado internacional de las materias primas está muy volátil, desde ya debemos partir de una previsibilidad realista: los precios de nuestros productos ya no serán lo que eran y los márgenes se reducirán", pronosticó un poderoso industrial agroalimentario. "Con dólar bajo, invasión importadora, costo inflacionario, puja distributiva y tasas de interés por las nubes, la ecuación ya no cierra. Estamos dinamitando el modelo productivo", radiografió un textil. "El negocio financiero pasa por no moverse demasiado: no perder liquidez, no correr riesgo crediticio y no agrandar la tenencia de títulos públicos. El riesgo país también existe para nosotros", se atajaba un banquero.

PARECIDO O DIFERENTE. Varios de los empresarios que dialogaron con NOTICIAS evitaron las comparaciones con la crisis del 2001, aunque, a la vez, ofrecían los números crudos de la economía real en comparación con aquellos tiempos: si ahora tienen un dólar más ventajoso o no, si pagan más o menos salarios o si la inflación carcome los resultados igual o más que cuando los acosaba el endeuda- miento. El directivo de una de las principales comercializadoras de calzado dispara: "La única diferencia a favor de la actual situación es que no estoy endeudado como entonces. Aunque advierto otra comparación: hace siete años no había otra salida que el default y la devaluación, ahora tenemos otras alternativas y el Gobierno se niega a ejecutarlas". La economía sólo se resuelve desde la política, coincidió más de uno.

Es que las expectativas negativas arrancan desde los Kirchner y no existe el "contrapeso" de un Ministerio de Economía independizado de la "libreta de almacenero" del ex presidente. Eso es lo que piensan los empresarios: el INDEC mentiroso, los manotazos fiscalistas, el disparado gasto en subsidios y el sesgo antiexportador de la Secretaría de Comercio -enumeran- resultan "letales" para el sector productivo. Uno de los principales directivos de la Asociación Empresaria Argentina, AEA, resumía así el nuevo escenario: "Los funcionarios se debaten entre la parálisis que les provocó la derrota frente al campo y la ineptitud de sus cuadros técnicos para emprender cualquier cambio. ¿Entonces, sensatamente, puedo esperar que convoquen ahora a los que más saben o busquen acuerdos con los sectores más representativos de la producción y el trabajo para salir de este parate? Francamente, no".

LA TRANSICIÓN. Por primera vez en cinco años, los "amigos del poder" tratan por su lado de diferenciarse y marcar distancias.

Los funcionarios los llaman y les piden declaraciones de amor o, directamente, cerrar la boca hasta nueva orden. La mayoría optó por la táctica de empezar a decir las cosas, aunque sea tímidamente y por partes: "Esto es fácil, o la ves o no la ves; si la ves, mejor hablar a tiempo", aconsejaba uno al grupo.

Los industriales supuestamente más protegidos -nostálgicos de un dólar alto que amenaza con no volver más- ensayan predicciones. "Se viene un crac fiscal en las provincias". "Si se caen los precios internacionales, va a saltar que cada vez exportamos menos". "Sin un ministro de Economía, este Gobierno seguirá debilitándose y girando en el vacío". Ahora hablan.

No es que no crean en el modelo, ni siquiera se trata de dar todo por perdido, a lo sumo temen por la eventualidad de un bache institucional: "¿Cristina Fernández no había hecho campaña para atraer inversiones y agregarles valor a nuestros productos? Si ella no está dispuesta a hacerlo, o si su marido no la deja, tendrá que aparecer otra alternativa de poder, dentro o fuera del peronismo", reflexiona, pragmático, drástico, el ejecutivo de una poderosa constructora que todavía usufructúa la obra pública.

Hablan de un tiempo razonable para esta "transición". ¿Qué transición? "Esta que estamos viviendo hasta que el Gobierno entienda que empezó un nuevo ciclo: la economía ya no será tan 'china' como todos estos años". Las tensiones, a veces, se alivian con las palabras.

JOSÉ ANTONIO DÍAZ
jdiaz@perfil.com.ar

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ANIVERSARIO
MARCA BLAQUIER

En su discurso del Alvear, Carlos Pedro Blaquier elogió la profesionalización de su compañía, encarada en los '90: "Mis hijos son los accionistas y han hecho la carrera administrativa, pero cuando llegaron al nivel gerencial salieron de allí y saltaron al directorio.

Eso es lo importante, separar el nivel directivo del ejecutivo", escribe en el libro "Ledesma. Una empresa argentina centenaria, 1908-2008". La obra fue recopilada por los investigadores Fernando Rochi, de la Universidad Torcuato Di Tella y Gustavo Paz, de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, y editada por el consultor Matteo Goretti.

Blaquier tiene devoción por la lectura, pero también vocación de escritor.

En el 2002, editó "Los amores de Luis XIV - Madame de Maitenon, la mujer de su vida". Al año siguiente, "Apuntes para una introducción a la Filosofía" y "Meditaciones acerca de la religión y de su relación con la ciencia". En el 2004, "El milagro griego". Ahora prepara uno sobre Juan Domingo Perón, otro sobre Arturo Frondizi y un tercero titulado "Pensamientos para pensar". Pese a que no conviven desde hace años, Blaquier prometió que nunca se divorciará de Nelly Arrieta, quien integra el directorio de Ledesma junto a sus cinco hijos.

EL DIRECTORIO. De izquierda a derecha: Luis María Blaquier, Javier Crotto, Mimí Blaquier y Alejandro Blaquier, Carlos Pedro y Santiago Blaquier, Nelly Arrieta, Ignacio y Charlie Blaquier y Federico Nicholson.

Pie de foto:
GUSTAVO GROBOCOPATEL Y PASCUAL MASTELLONE
LUIS BETNAZA Y PAOLO ROCCA
LUIS PAGANI
EDUARDO ESCASANY
SANTIAGO SOLDATI Y HÉCTOR MAGNETTO
GERARDO Y JULIO WERTHEIN MARCELO MINDLIN
MARTÍNEZ DE HOZ Y ROBERTO ALEMANN
CARLOS PEDRO BLAQUIER
JUAN CARLOS LASCURAIN
LUCIANO MIGUENZ

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CENTENARIO
Blaquier convocó en el Alvear a empresarios para celebrar los 100 años de Ledesma.
Excluyó expresamente a políticos y funcionarios.
Los invitará a su casa de San Isidro, La Torcaza.
Quiso mezclar a la derecha y al progresismo empresario.
Su máxima definición: loas a Migens y Biolcati, de la Sociedad Rural.
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