29/01/2010 Buenos Aires Económico Página: 5/Sección: Argentina |
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Mejorar la calidad del intercambio comercial con China
El análisis de Mariano Kestelboim*
Viene de tapa: Hoy escriben: Economía: Mejora la calidad del intercambio comercial con China – Por Mariano Kestelboim
La magnitud de la economía de China, su reciente dinamismo y, fundamentalmente, su potencialidad como principal centro económico mundial en el mediano plazo, implican la necesidad de analizar su estrategia de crecimiento e inserción en el mercado mundial y, particularmente, replantear la relación comercial con nuestro país, de modo que estimule el desarrollo y la integración de nuestras cadenas de valor, generando empleo y una mejor distribución del ingreso.
De acuerdo con las estadísticas de las Naciones Unidas, una quinta parte de los habitantes del mundo habita en el territorio chino (1.325 millones de personas), su economía desplazó el año pasado a la de Alemania como líder de la exportación mundial y, en 2008, representó el 13% de las exportaciones mundiales (1,8 billón de dólares). Sin embargo, pese a mantener una tasa de crecimiento de su producto per cápita en torno del 9% desde 1990, la economía china, con un producto de u$s 4,3 billones (2008), posee una participación en la economía mundial que todavía no está a la altura de los anteriores indicadores: representa sólo 7% del producto bruto mundial total. El factor principal que explica esta diferencia se debe a que su política de expansión estuvo orientada intensivamente a la captación del mercado global sin un profundo desarrollo interno.
Esa dinámica fue alcanzada a partir de una muy alta participación de su Estado en la economía, que fomentó principalmente el desarrollo de su industria a través de subsidios, exenciones impositivas, financiamiento y la sub-valuación de su moneda. Con una estructura productiva aún no capitalista, con muy elevadas economías de escala y con la inserción a sus fábricas de trabajadores rurales con ingresos marginales y muy precarias condiciones laborales, China alcanzó muy altos niveles de competitividad y precios de exportación que depredaron a los mercados internacionales.
Asimismo, para captar la demanda mundial de sus productos diseñaron una ingeniosa estrategia de ventas que, si bien en una primera etapa fue asociada básicamente a la precariedad de sus productos, más adelante lograron mejoras paulatinas de calidad y con astucia desarrollaron una producción de un costo muy inferior al del mundo capitalista. Más allá del apoyo estatal y de las precarias condiciones productivas de sus trabajadores, los chinos avanzaron sobre los mercados a través de imitaciones de la producción occidental mediante procesos innovativos de ensamblaje, composiciones de insu-mos más económicos y terminaciones de menor calidad. De este modo, los productos asiáticos lograron captar masivamente los segmentos de gama baja de los mercados internacionales e inclusive por sus asombrosos bajos precios consiguieron sustituir parcialmente la oferta de los grandes centros de producción mundiales.
Esa estrategia de internacionalización de su producción, basada fundamentalmente en una gran participación estatal en la economía y abundantes recursos de mano de obra barata, que le ha permitido a China abrirse paso en los mercados internacionales, se encuentra en una fase de transición. La aplicación de los recursos ganados en el comercio internacional durante los últimos veinte años en el desarrollo de un plan integral que promueva a las actividades industriales más intensivas en conocimiento consolidará a China como potencia mundial.
Hasta ahora, el Mercosur y, en particular, el mercado argentino, si bien con una baja participación en las exportaciones totales de China, ha sido funcional a la estrategia expansionista del gigante asiático. A su vez, el incremento del poder adquisitivo de esta economía y la demanda de recursos naturales ha vuelto a ilusionar a algunos, como a principios del siglo pasado, con la idea de que nuestro país pueda alcanzar su desarrollo exclusivamente a través del modelo agroexportador, a pesar de que en la historia capitalista nunca un país lo logró sin el desarrollo de una estructura industrial que lo acompañe.
Por lo tanto, en las actuales negociaciones multísectoriales entre China y la Argentina, el desafío será lograr transformar la composición del comercio internacional entre ambos países, de modo que nuestro país también pueda seguir avanzando en su desarrollo industrial y procesar localmente los recursos naturales que China le demanda a través de nuestras cadenas de valor agroindustriales.
* Economista jefe de la Fundación Pro Tejer. |